El poliamor como crítica a la estructura
El poliamor como nueva forma de relación atenta contra la comprensión habitual monógama de las relaciones personales en términos de propiedad y producción.
Si pensamos primero en la propiedad nos encontramos con el sentido más literal de la comprensión habitual monógama es e la otra persona como propiedad: "mi esposo/a". La pertenencia del otro. Por otro lado la monogamia permite la conservación y concentración de la propiedad privada en un núcleo familiar siendo la concentración de propiedad lo que permite, a su vez, el desarrollo y monopolio de los medios de producción. La monogamia garantiza esta concentración primero en la pareja monógama y luego en el linaje familiar. Sinónimo o aparejado con la pareja monógama es la propiedad, dice el refrán" el que se casa quiere casa". La monogamia como garante de la propiedad.
En un segundo sentido nos encontramos con el de la producción. Primero el matrimonio como adquisición de bienes a través del parentesco de dos familias, consolidando un mismo estado o rescatando uno aminorizado pero que cuenta con algún capital social o cultural. Es conocido el caso de los matrimonios de nobles pobres con burgueses ricos donde unos obtienen títulos y los otros recursos. Imposible dejar de mencionar el tema de la dote. El matrimonio se ha asociado desde tiempo con la producción, ya sea por el modo en que se hizo el arreglo o lo que era típico de las sociedad pre-industriales era la procreación para obtener varones para labras la tierra y mujeres para casar y obtener dotes. Sin embargo para tiempos industriales la procreación ha dejado de ser una fuente de riqueza y cada vez más se ve lo que antes era un ingreso como un pasivo o incluso digamos un lujo. De ahí que la monogamia parental se haya desplazado a la monogamia no-parental (los llamados Dinkys "Double Income No Kids"). Cuando antes los hijos eran visto como un bien ahora son necesidad y lujos pues ya no contribuyen a la producción familiar, en el mejor de los casos, hasta su adultez si es que en lo absoluto.
Aún la monogamia no parental sigue rigiéndose bajo el designio de la acumulación del capital ya sea como garante de la propiedad privada o de la producción.
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